
Por Toti Orellana
Rodrigo tiene cincuenta y tantos. Cuando le pregunto si es adicto a la marihuana se ofende, y especifica: ‘Soy un gustoso de la hierba, que es distinto’. Casado hace diecinueve años, tiene tres hijos. Uno de 19, que estudia en una universidad privada, y dos mujeres, de 16 y 13 años. Diariamente, inicia la rutina de trabajo con unas fumadas. ‘Así es fácil, porque yo soy mi propio jefe, y sé que vola’o trabajo mejor, así que como buen jefe me exijo rendir al máximo ja,ja’. Se dedica a la serigrafía por encargo.Me cuenta que aprendió el arte de la impresión con bastidores en el Valle del Elqui. ‘Vivimos allá hasta que el cabro tuvo seis años, y mi mujer quiso que fuera al colegio. Allá es todo más relajado. Hasta te diría que no es necesario fumar, porque la atmósfera es otra, no está la presión de la ciudad, la pega, las tarjetas, la plata’. No se cuestiona el consumo de marihuana: para él y su familia, es algo normal, como tomar café. Eso sí, ha advertido muchas veces a sus hijos que si quieren fumar, le digan y lo hagan con él. Según el Rorro, no hay nada más peligroso que la marihuana que venden en la calle. Está llena de mierda, dice. Que los vendedores le meten hasta pegamento para espesar las ganancias. ‘¿Pa’ qué van a andar comprando caca fumable si con la de mi taller basta y sobra? Natural, sin hueones raros de por medio, prefiero yo darles un pito y que lo fumen seguros conmigo a que anden fumando paraguaya en alguna plaza pa’ que los asalten o se los lleven los ratis’. Eso nos lleva a otro tema: la prohibición de la marihuana.
Según él, nunca ha tenido problemas con el PDI porque sabe ‘hacerla piola’. A pesar de que las plantas ya van por el metro y algo y son bastante frondosas –‘es que las cuido, a las niñas’- ha sabido cuidarse para no tener problemas por su cultivo personal. ‘Te creo que me molestaran si yo anduviera vendiéndole caca a los cabros chicos, pero esto no se vende, esto es mío, igual que esas plantas de ruda que veís allá. Además es puro cinismo, te lo digo yo. Yo por beca estudié en el San Ignacio del Bosque y cuicos y todo los hueones eran muy vola’os.
Hoy día están de jefes pero te aseguro que de vez en cuando tiran una canita al aire. Lo sé porque me vienen a pechar a mí, ja,ja’. De todas maneras, el Rorro no se hace dramas con fumar, o la sanción moral que eso involucra: ‘Mi cuñada fuma cigarros como enferma y de toa’s maneras anda histérica. ¿Por qué yo no voy a poder fumarme unos pititos pa’ andar relaja’o?’. Simple.
Buena buenaa!
ResponderEliminarFalta gente así de piola en todos lados.
Y la Toti lo escribió jaja!
Saludos :)