jueves, 11 de diciembre de 2008

DETOX (testimonio)




Por Andrea M. Guerrero



(He's like a rainbow)

Me indica en qué estación esperarlo. No es la primera vez que nos vemos. Llega al rato, nos saludamos como siempre: corro a abrazarlo.
“Tengo que hacerte algunas preguntas”, le explico; y me dice “Lo que quieras, linda”. Le encanta decirme “linda”, y a mí me encanta que lo haga.

Empezamos a hablar como siempre: de todo al mismo tiempo. Vamos de un tema a otro como quién se cambia de posición en la micro, y llegamos al tema que nos convocó ese día.

- ¿Te pongo un nombre falso?
- ¡Dale!. Daniel, ponme Daniel

Empezamos hablando de su depresión y como se relacionó con las drogas (en este caso la marihuana): “Hay que cachar bien en que volá andai fumando, si ‘tai achacao no es bueno fumar, porque te podí ir en terrible volá; un mal viaje como se dice”.

Daniel estuvo en rehabilitación hace algunos meses. Atrapado en una depresión comenzó a fumar cada vez más marihuana, mientras su auto-control era cada vez menor. “Fumé más porque tenía depresión, y porque tenía depresión fumaba más. Fue un círculo atroz. Pero salí de eso teniendo un periodo de detox, como se le llama; onda, apreciando en qué estaba realmente, y de ahí cuando volví a fumar no hubo problema”.

La droga y (su) depresión

Decimos lo mismo al mismo tiempo “es una decisión personal”. Nos reímos y sentencia: “así como algunos salen a correr, como otros salen a comprar desenfrenadamente, otros escuchan música o van a un spá, hay otros que se fuman un pito pa’ relajarse. Sin duda es menos sano, físicamente hablando quizás, pero uno sabe. Lo decide”.
El problema puede radicar cuando la volá se hace como forma de escape, como salida a los problemas. Se lo pregunto.

- Si, en su momento fue salida
- ¿ Y cómo controlas que no pase eso, o que no te pase de nuevo?
- No es que me auto-controle, si no que la regulación llega sola, es un proceso por el que uno pasa. La droga per sé no es mala, hueón, sino que relacionalmente a tu estado de animo es que se puede calificar. Todo va en que para dejarse fluir hay que saber estar primero, entonces no es solo fumar si 'tai con depresión, si no que saber cuánto y dónde fumar.

Estamos por llegar a su casa. Apago la grabadora que le causó tanta gracia cuando la prendí. Nos quedamos callados por un buen rato, caminando. Lo miro, me mira y digo: “¿Tocaste fondo?” nos seguimos mirando por unos segundos, y reventamos de risa: “la pregunta mea culpa, hueón; jajaja. No”.



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