Demasiada legislación. Demasiados ratis. Demasiado tiempo viendo a Don Graf en la televisión. Está bien las campañas de prevención, la llegada a los consumidores marginales, blá, blá, blá. Quizás con buenos incentivos desde niños, con una existencia feliz, no se vean impulsados a ir hasta la esquina y comprarse una quina. No caigan en el ciclo del pastabasero infeliz. O del cocainómano angustiado. O el -favorito de
Quienes estamos a favor de dejar la hipocresía a la hora de hablar de ‘drogas’ preferimos abandonar las clasificaciones morales o legales, olvidarnos de si es “bueno” o “malo” consumirlas, cuando muchas otras cosas son bastante más adictivas –y dañinas- que un simple caño.
El mejor ejemplo es la televisión. Por eso, los que están por dejar de ver el consumo de psicoactivos como un problema legal o de seguridad para entenderlo como un fenómeno social que siempre se ha dado, mejor sigan cliqueando. Los que cuando ven la propaganda en la ventana trasera de su bus del Transantiago y sueltan una sonrisa irónica, los que eligieron su vida con drogas, recorran el presente blog que se cree revista y lean lo escrito aquí, que no tiene otro fin que informar para poder disfrutar de una mejor volá.
ATENTAMENTE,
la revista.-

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