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jueves, 11 de diciembre de 2008

Los estudiosos no se ponen de acuerdo






Por JuanPablo Cáceres



Estudios sobre la incidencia del consumo de la marihuana en las personas, hay muchos; y cuando digo muchos, es porque de verdad son muchos. Y muy variados. Es un tema que, pareciera, a muchos estudiosos les gusta abordar. Pero resulta que, al final, ya no sabemos a cuál creer y a cuál no. Antes de que te ilusiones, te advierto que a Atentamente nos es imposible probar la veracidad de cada uno. Mas, como dicen, el lector es siempre el mejor juez, así que ahora te presentamos un contraste de dos estudios que andan dispersos por la Internet y que, a pesar de ser científicos, son totalmente contradictorios el uno del otro. Tú tienes la última palabra.

Un estudio


De la Sociedad Española de Investigación sobre Cannabinoides (SEIC), del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid. Nos advierte que, luego de experimentar en roedores, primates y humanos, comprobaron que la marihuana reacciona directamente sobre el hipocampo, perjudicando los procesos cognitivos. El hipocampo es una región cerebral que contiene una alta densidad de receptores cannabinoides CB1 y que, por tanto, perjudica de forma aguda la memoria a corto plazo y produce también déficit en el almacenamiento de memoria a largo plazo. “El patrón de estas alteraciones de memoria, causados por la marihuana, es similar al observado en pacientes con síndrome de Korsakoff y Alzheimer. En tanto, estudios con cultivos celulares (células in vitro) han demostrado que el delta-9-tetrahidrocanabinol causa muerte neuronal”, señala el estudio. Los efectos acusados en la investigación son: síndrome amotivacional - reducción de memoria, concentración y habilidades mentales - aumento del gasto cardíaco, con taquicardias sinusales – broncodilatación - alteraciones en la producción de hormonas - y reacciones y trastornos psiquiátricos, tales como psicosis.


Otro estudio

Por su parte, el estudio de la Universidad de Saskatchewan, Canadá, publicado en el Journal of Clinical Investigación, asegura que “la cannabis es la única droga ilícita que puede estimular la neurogénesis adulta en el hipocampo después de una administración crónica”. Luego de experimentar en ratas y humanos, la droga provocó un regeneramiento de las neuronas en el hipocampo, un área del cerebro que controla el humor y las emociones y que está asociada al aprendizaje y la memoria. Aseguran los estudiosos encargados, que la marihuana estimula el crecimiento del nervio en el hipocampo, tal como lo hace la droga antidepresiva Prozac.

De este modo, la cannabis se distancia de drogas tales como el alcohol, la heroína, la cocaína y la nicotina que si destruyen las células nerviosas en el hipocampo, según afirman los científicos.


Hágalo usted mismo: Rehabilítese




Por Pepa Ortega





Amy Winehouse lo dice en su canción Rehab, en la televisión lo muestran como la única esperanza para seguir adelante y las diferentes iglesias (católica, evangélica, del séptimo día, mormones, testigos de jehová y todas las que faltan por crearse) lo muestran como tu única forma de tener una vida.
La rehabilitación es una palabra muy usada en nuestra sociedad, en especial cuando se trata de drogas, pero de efectividad sólo unos pocos pueden hablar.

Cómo nos estamos acostumbrando a los Farkas y Nazares, como buena población materialista, todo lo vemos en dinero y la medicina no se ha quedado fuera. Las clínicas especializadas en rehabilitación se han reproducido acelerada y constantemente, en contraste al precario sistema público de salud.

Claro que acceder a estas clínicas, es sólo para los que cuenten con una abultada cuenta corriente. He aquí la pregunta crucial, ¿qué pasa con más del 80% de la población que no tiene el dinero suficiente para pagar esto? La respuesta es simple, siguen donde mismo o se rehabilitan solos.

Son pocos, y unos de esos pocos me contó su historia. Su nombre es Boris y su apellido lo omito, a petición de él, tiene 47 años y una linda familia conformada por su esposa y 2 hijas. Vive en Santiago y es alguien tan normal como tú o como yo, no tiene una capa de superhéroe, ni es una persona importante por haber dejado las drogas sin ninguna ayuda médica.

Conversamos largo y tendido sobre la vida, la teletón y el clima, hasta llegar a su autorehabilitación. En ese momento me dijo: “entonces, a lo que vinimos jajaja. Mira yo soy la prueba viviente de que uno puede dejar esto sólo, no necesité de la ayuda de psicólogos ni especialistas en nada. Yo consumía cocaína y llegué a un punto donde mi esposa me tenía entre la espada y la pared, las cuentas y la angustia eran cada día más y la plata y la paciencia de mi mujer cada vez menos. Fue ahí cuando me dije, esta hueá no me la va a ganar. Y esa es mi simple historia, eso fue todo, dije nunca más y así fue. Sin duda fue difícil y doloroso física y sicológicamente, pero siempre va más en la mente que en el cuerpo. Si de alguna forma se parece a controlar el impulso de comprar; uno siempre puede decir NO MÁS. Pensando en mi señora, en mi hijos y sobretodo en mi, lo logré."

Muchos pensaran que es uno de los miles que están en las mismas, pero si el la pudo hacer, ¿por qué no voy a poder yo? Esto demuestra una vez más que la decisión de dejar las drogas está en tus manos y no en la de campañas publicitarias absurdas del gobierno, ni en las lindas clínicas para billeteras abultadas.


They tried to make me go to rehab but I said 'no, no, no'

miércoles, 10 de diciembre de 2008

La gente quiere drogas (¿o la droga quiere gentes?)






Por JuanPablo Cáceres




En qué momento pasamos de ser consumidores, a volvernos dependientes. Es la respuesta que tal vez muchos desearían conocer. Pero más allá de la dependencia sicológica, que afecta del mismo modo a las drogas, al deporte, a escuchar esa canción que nos gusta o a comer un rico plato de comida, llega un momento en que el cuerpo se acostumbra de tal manera a cierto producto que lo exige como propio.


Es paradójico, sin embargo, que las drogas más propensas a generar dependencia corporal son, según los estudios, las legalizadas en la sociedad. El tabaco y el alcohol se ubican en lo alto del ranking de drogas adictivas y drogas muy acusadas tales como la cannabis o el LSD tienen grados de adicción muy inferiores a otras sustancias, tal vez impensadas, como la cafeína o la teína. Sabemos las implicancias económicas que envuelven la producción y distribución de drogas lícitas tales como el tabaco y el acohol, y los conflictos económicos involucrados en una posible legalización regulada de la marihuana o de la licitación controlada, a modo de controlar sobredosis, de otras drogas clasificadas como “duras”.


Por eso no nos llama de sobre manera la atención los resultados arrojados por un estudio realizado por un investigador estadounidense, en el que rankea las distintas drogas según sus niveles de adicción.
John Hastings toma en cuenta dos factores que considera primordiales a la hora de determinar los niveles adictivos de distintas sustancias: el tiempo que tarda en producir el efecto deseado y la frecuencia de administración de las dosis según los resultados esperados.
La siguiente lista clasifica varias drogas en una escala de 0 a 100, según los distintos niveles de dependencia arrojados.


100 Nicotina
99
Cristales (Meta-anfetamina fumada)

98
Crack

93
Crystal inyectado (Meta-anfetamina inyectada)
85 Valium (Diazepán)
83
Metacualona

82
Seconal (Secobarbital)
81 Alcohol
80
Heroína

78
Anfetamina esnifada

72
Cocaína

68
Cafeína
57 PCP (Penciclidina)
21 Marihuana
20
Éxtasis (MDMA)

18
Psilocibina (hongos)

18
LSD

18
Mescalina

Si pensabas que sería la marihuana o la cocaína la que encabezarían la lista, y te sorprendiste de ver al tabaco punteando y a la cafeína por sobre varios psicotrópicos, entonces tal vez deberías apagar temporalmente la tele y dejar de disfrutar la excitantes prédicas del canal cristiano. Si, en cambio, no te sorprendió el resultado de la lista y te alegras del lugar que ocupa tu droga favorita, pues, ¡bien por ti!.